Capitúlo Quinto de "Don Quijote de la Mancha":

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May 7, 2014 21:41
En este capitúlo se prosigue la narración de la desgracia del nuetro caballero.
En aquella situación ya que no podía menearse, solucionó en su ordinario remedio: piensó en algún paso de sus libros y se acordó de aquel de Valdonisos y del Marques dde Mantua cuando Carloto le dejó herido en las montañas y así empezó a revolear por la tierra y a decir, con debilitado aliento, lo mismo que decía el caballero del bosque, hasta que no le encontró un labrador de su mismo lugar. Don Quijote creyó que fuese el marques de Mantua. El labrador inmediatamente se dio cuenta de que aquel hombre echado en tierra era el hidalgo Quesada. El labradór le preguntó que mal sentía, y este, tuvose a la memoria los cuentos del moro Abindarráez y de cuando el catillano Rodrigo de Narváez le llevó cautivo a su alcaidía, le respondió con mismas palabras. El labradór entendio que el vicino suyo se volvió loco y se resolvió en llevarlo en su casa antes posible. Estaban a la aldea el cura y el barberio del país, amigos del hidalgo. El cura se llamaba Perez, mientras que el barberio Nicoló. Los dos estaban hablando con el ama y la sobrina del pobre y desventurado hidalgo, sobre el tema de como los libros de caballerías han vuelto a la locura don Quesada, que se ha ido a las aventuras creyendose un caballero andante. Viense los cuatro el vecino llevar el hidalgo en casa herido, maledicieron los libros y a sí mismos también, por no haberlos quemados antes. Don Quijote dijo a todos que estaba así herido por la caída de Rocinante que hubo por haber luchado contra diez gigantes.